A la chica del pelo castaño le gustan los helados de avellana y los huevos fritos con patatas más que nada en el mundo. También le gustaba mucho la comida picante pero hace mucho tiempo que no la come y ya casi ni se acuerda. La chica del pelo castaño tiene ganas de hacer muchas cosas, tantas, tantas, tantas, que no sabe por dónde empezar. Se aturulla cuando le preguntas y por eso long time ago decidió vivir solo pensando en el minuto siguiente. En el minuto siguiente y en que den las ocho de la tarde. Porque a las ocho de la tarde, como todo el mundo sabe, llega el mejor momento del día.
Cuando el reloj de la pared suena ocho veces, por la puerta del estanco y puntual a la cita, aparece un conejo blanco con corbata. La chica del pelo castaño le mira a los ojos y siente que todo se desvanece y se difumina alrededor del conejo y solo le ve a él porque todo alrededor del conejo parece en blanco y negro y solo él tiene color. La chica le mira y siente que tiene que seguirle hasta el fin del mundo, que él conoce todas las respuestas y soluciona todos los enigmas. Por eso corre tras de él y casi en marcha y como flotando se monta en la carroza azul del conejo blanco.
Son las ocho y diez de la tarde y todo lo que se escucha es la banda sonora de tu vida, when the moon lights so bright like a big piece of pie thats amore. Juntos saltan a un mundo diferente lleno de colores hipersaturados y corazones de humo y carcajadas de jabón y miradas brillantes. Cause after all you are my wonderwall. Y entonces el conejo blanco con corbata se quita la corbata y se calza zapatillas y se le ponen los ojos chinos y la cara de niño.
A la chica del pelo castaño le dan ganas de cuidarlo y quererlo toda la vida aunque secretamente sepa que es el conejo de los ojos chinos y la cara de niño el que la va a cuidar a ella toda la vida. Porque cuando cualquier chica del mundo encuentra a su conejo blanco descubre que ya nada malo podrá pasarle jamás. Aunque haya veces en que la chica del pelo castaño se vea tan vulnerable y tan chiquita a su lado que podría pasar por el ojo de una cerradura.
Pero él le ha prometido mil y una veces que siempre aparecerá en la puerta del estanco a las ocho en punto de la tarde y que nunca nunca nunca jamás faltará a la cita por nada del mundo. Cause after all, I´m his wonderwall too...